Hacer un presupuesto es la base de unas finanzas sanas. No se trata de apuntar cada céntimo para siempre, sino de saber a dónde va tu dinero y decidir tú qué hacer con él. Te lo explicamos en cinco pasos.
Paso 1: calcula tus ingresos netos
Empieza por lo que realmente entra en tu cuenta cada mes: tu nómina neta, ingresos extra, ayudas o cualquier otra fuente. Si tus ingresos varían, usa la media de los últimos seis meses o, mejor aún, el mes más bajo para ir sobre seguro.
Paso 2: apunta tus gastos de un mes
Durante 30 días, registra todo lo que gastas. Puedes usar la app de tu banco, una hoja de cálculo o una libreta. Lo importante es no dejarte nada fuera, incluidos los pequeños gastos diarios.
Paso 3: clasifica los gastos
Agrupa lo que has apuntado en tres bloques:
- Fijos: alquiler o hipoteca, seguros, suscripciones, cuotas.
- Variables necesarios: comida, transporte, luz, agua.
- Prescindibles: ocio, restaurantes, compras por capricho.
Este paso suele ser revelador: mucha gente descubre que gasta bastante más de lo que creía en el tercer grupo.
Paso 4: fija un objetivo de ahorro
Decide cuánto quieres ahorrar cada mes y trátalo como un gasto fijo más. Una referencia sencilla es la regla 50/30/20: 50 % para necesidades, 30 % para deseos y 20 % para ahorro. Si ahora no llegas al 20 %, empieza por un 5 % o un 10 % y ve subiendo.
Un truco que funciona: programa una transferencia automática a otra cuenta el mismo día que cobras.
Paso 5: revisa y ajusta cada mes
Al final de cada mes, compara lo previsto con lo real. ¿Dónde te has pasado? ¿Qué partida puedes recortar sin que te cueste demasiado? El presupuesto es una herramienta viva, no un documento que se hace una vez y se olvida.
Errores habituales al hacer un presupuesto
- Ser demasiado estricto y abandonarlo a las dos semanas.
- Olvidar los gastos anuales, como el seguro del coche o los regalos de Navidad. Divide su importe entre 12 y resérvalo cada mes.
- No dejar margen para imprevistos.
- No incluir un pequeño presupuesto para darte algún capricho.
Qué hacer con el dinero que ahorras
Lo primero es construir un fondo de emergencia. Después, puedes plantearte objetivos a medio plazo y, más adelante, invertir. En nuestra sección de Ahorrar tienes más trucos para recortar gastos sin renunciar a todo.
Un buen presupuesto no te quita libertad: te la da, porque te permite decidir con información en lugar de llegar a fin de mes preguntándote qué ha pasado.
Aviso: este artículo es informativo y no constituye asesoramiento financiero personalizado. Antes de invertir, valora tu situación y los riesgos.




